Aventura y adrenalina en el Médano Blanco

Míticas dunas de Sechura se han convertido en importante atractivo para los turistas.

El itinerario de un viajero está hecho de una multiplicidad de historias que se van tejiendo con cada experiencia intensa que vive en cada lugar, paraje o pueblo. Y estos es lo que encontramos en las 16 hectáreas de extensión que tiene aproximadamente el Médano Blanco de Sechura (Piura), donde la emoción, la adrenalina, las carcajadas y las energías se multiplican.

El ascenso al médano es a través de un camino acondicionado con madera y sogas.

A medida que nos aproximamos, la duna parece crecer y en su cima avistamos a niños, jóvenes y adultos caminando sobre la arena. Y cuando llegamos a la base la algarabía es contagiante, numerosas personas se deslizan sobre una tabla, aprovechando la pendiente de unos 50 metros.

Son personas que indistintamente de la edad se atreven a vivir la experiencia del sandboard, acción que va acompañada de gritos desgarradores en los que se mezcla la emoción, el temor y la adrenalina.

Numerosas personas recorren la duna y otros ensayan antes de lanzarse a la aventura.

Otros, un tanto más tímidos, solo caminan sobre la arena observando el infinito horizonte, mientras el sol abriga su cuerpo y las ráfagas de aire fresco que van y vienen acarician la piel. Algunos, inclusive, se cubren con la fina arena para que su energía cure sus males.

Hasta 2007, las visitas al médano solo eran para conocerlo y recorrerlo y era dificultoso llegar; luego los hermanos Julio y Leyton Pérez empezaron a practicar el sandboard de manera esporádica y paulatinamente fue creciendo el entusiasmo por este deporte. Ya duchos en este deporte, participaron en la Cuarta Copa Sandbording Perú, en representación de Sechura y su gran duna: Médano Blanco.

Leyton Pérez ofrece todas las facilidades logísticas a los turistas.

Eso los motivó a difundir el sandboard en este médano y a dar todas las facilidades con equipamiento (tablas, guantes, etc.) para que las personas que llegan tengan la oportunidad de practicarlo.

Ahora, en su oficina que tienen en Sechura esperan a los turistas que llegan de diferentes partes del Perú para llevarlos a vivir esta experiencia única en el médano; aunque los sábados y domingos se trasladan a esperar a los visitantes en la misma duna.


Llegar a la cima es la meta esperada para muchos.

Tradición y leyendas

Sin embargo, no todo es deporte. Mientras me dirigía al médano, el mototaxista me advirtió: “Tenga cuidado, dicen que ahí se aparece una mujer que seduce y encanta a quienes caminan solos sobre la duna”.

Antes de ascender, nos reitera que el médano está encantad y que los practicantes de sundbording suelen escuchar sonidos de tambores que emanan de las profundidades del arenal.

La leyenda extendida entre los pobladores refiere que en el fondo del médano hay corales y objetos de oro, donde muchos quisieron llegar, pero apenas avanzaban cinco o seis metros empezaban a hundirse y salían corriendo despavoridos. Asimismo, que a las 12 del día, 6 de la tarde y 12 de la noche se aparece un patito dorado que señala a los visitantes la existencia de un tesoro que espera por ellos.

Con el sonido imaginario de los tambores latente en mi cabeza subo y bajo los desniveles formados por las ráfagas de viento que lleva y trae arena, fotografiando la textura alisada de la superficie y las caprichosas figuras que se forman.

Abrasado con el fuerte sol intensificado con la refracción de los rayos en el arenal, llego la cima. El viento acaricia mi rostro y apacigua mi sofocamiento, me sobrecoge la exuberante vegetación que se extiende alrededor del médano: algarrobos, guarangos y sapotes que tiñen de verde ese gris paisaje que, como una sábana ondeante, se prolonga en el lejano horizonte. Observo el médano y no veo el brillo del oro, patitos dorados, ni escucho tambores…El tesoro está ahí, es ese desierto que espera el agua para convertirse en es una explanada frondosa y en nueva ruta de los turistas amantes de la aventura.

Más datos

  • Desde Sechura hasta el médano hay una distancia aproximada de 8 kilómetros que se cubre en un recorrido de 15 minutos en mototaxi o en vehículo particular.
  • Según la leyenda, dos personas que se habían perdido en el desierto no soportaban la sed, de pronto vieron un río en el que bebieron hasta la saciedad, abrevaron sus caballos y llenaron sus cantimploras. Extasiados por el cansancio se quedaron dormidos, al despertar no estaba el río, solo el médano.
  • Sechura está a 50 kilómetros, al sur de Piura y es conocida como la Capital de la Arena. En su Plaza de Armas destacan las imponentes y elevadas torres de su histórico y monumental templo San Martín de Tours.
  • Los días más concurridos al médano son sábado y domingo en cantidades que oscila de 50 a 200, según la temporada.
Guido

Comunicador, especialista comunicación estratégica, comunity managaer, fotoperiodista de viajes, autor del libro "Más allá de los destinos".

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