Voluntarios recolectan residuos por mar y tierra en Osa

COSTA RICA (Por: Michelle Soto Méndez, LatinClima). Caminando por la playa, remando en kayaks o a bordo de embarcaciones turísticas, unos 300 voluntarios se dieron a la tarea de limpiar 100 kilómetros de costa en el Pacífico Sur.

En total recolectaron más de una tonelada de residuos que se acumulaban a la intemperie en 13 comunidades del cantón de Osa (Dominical, Bahía, Uvita, Ojochal, Ciudad Cortés, Palmar Norte, Palmar Sur, Sierpe, Drake, Los Planes, Caletas, El Progreso y Rancho Quemado) así como en tres áreas silvestres protegidas: Parque Nacional Marino Ballena, la Reserva Biológica Isla del Caño y el Humedal Nacional Térraba Sierpe.

El esfuerzo formó parte del Ecotlón 2019, una iniciativa que se realiza por segundo año consecutivo con el fin de concientizar y celebrar el mes del ambiente.

De los residuos recolectados, el 42% correspondió a basura ordinaria, 29% a plásticos, 16% a vidrio, 6% a aluminio, 2% a tetrapak y 5% a otros materiales como madera vieja de rótulos.


En el mar es impresionante la cantidad de residuos plásticos que encontramos, principalmente envolturas plásticas y restos de estereofón.

“Hay más conciencia en cuanto al manejo y disposición de los residuos y se sensibiliza a los visitantes en el cuido de nuestras playas. Sin embargo, en el mar es impresionante la cantidad de residuos plásticos que encontramos, principalmente envolturas plásticas y restos de estereofón (poliestireno expandido)”, comentó Lucía Murcia, quien es la coordinadora de la Iniciativa Bahía Ballena Libre de Plástico.

“Es preocupante el volumen de plásticos que se encuentran en el mar y las playas, los cuales están afectando la calidad ambiental de las aguas en que sobreviven las especies marinas que ya de por sí están amenazadas por otra serie de factores”, manifestó Catalina Molina de Fundación Keto.

Los residuos valorizables -como plásticos, vidrio y aluminio- fueron tratados por el Programa Tammy Osa Recicla. “Esta iniciativa de la Municipalidad de Osa funciona desde el año 2016 y motiva a los habitantes del cantón a separar correctamente sus residuos. A la fecha se han recuperado más de 200 toneladas de residuos, evitando que estos sean enviados a un relleno sanitario”, indicó Stefanny Monge, funcionaria de la Oficina de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Osa.

El Ecotlón 2019 fue organizado por el Comité de mujeres líderes del Área de Conservación Osa- SINAC, el Programa Tammy Osa Recicla de la Municipalidad de Osa, Fundación Corcovado, Fundación Keto, la Iniciativa Bahía Ballena Libre de Plástico y Geoporters Costa Rica. A esta jornada de limpieza se sumaron 43 empresas e instituciones de la zona.

Manejo de residuos: una medida ante cambio climático

La mala gestión de los residuos es una fuente de emisión de gases de efecto invernadero. De las 21,5 toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) -causantes del incremento de la temperatura y, por ende, del cambio climático- que se producen diariamente en el cantón de Osa, el 50% corresponde a residuos orgánicos como restos de alimentos, residuos de jardín u otros materiales putrescibles.

“Los residuos orgánicos que no son tratados adecuadamente -por medio de compostaje para la generación de abono- terminan contaminando aguas superficiales y subterráneas. Más aún, son materia que al descomponerse generan metano, un gas de efecto invernadero con mayor potencial de producir calentamiento en el planeta que el dióxido de carbono”, explicó Molina.

En cuanto a los residuos no orgánicos, muchos de ellos pueden reciclarse y la basura ordinaria puede tratarse a través de rellenos sanitarios y otras técnicas. No obstante, una mala disposición de los mismos termina contaminando el medio ambiente, acumulándose principalmente en ríos y playas.


Los residuos orgánicos que no son tratados adecuadamente terminan contaminando aguas superficiales y subterráneas

Con el cambio climático, los patrones de lluvias se están modificando: si bien se prevé que en la vertiente del Pacífico haya menos precipitaciones, cuando estas se den serán intensas y caerán en poco tiempo. La basura impide que los ríos regulen esa carga hídrica y, al estar abarrotados de desechos, más bien pueden desbordarse causando inundaciones.

“Por ello trabajamos -en conjunto con actores locales- en un plan para la gestión adecuada de los residuos en el Parque Nacional Marino Ballena, el segundo más visitado en el Pacífico. La eliminación de basureros dentro de este parque es una de las medidas que está ya en funcionamiento y con la cual se ha observado una reducción de los desechos presentes en la costa”, manifestó Molina, quien a la vez explicó que estas acciones forman parte del proyecto “Bahía Ballena en Osa: construyendo puentes hacia el cambio climático”, el cual cuenta con financiamiento del Fondo de Adaptación, dinero que es administrado por Fundecooperación.

En pie de lucha contra el plástico

Otras iniciativas que se gestan en el cantón de Osa están orientadas a disminuir la contaminación por plásticos, ese es el caso de Bahía Ballena Libre de Plástico.

Los esfuerzos de esta comunidad datan del 2012 cuando, con ayuda de Geoporters Costa Rica, los vecinos empezaron a utilizar tecnología de georreferenciación o GPS para mapear los puntos donde se acumulaban los desechos en la calle.

Para ello, los viernes por la tarde, recorrían el tramo de la carretera Interamericana que bordea al pueblo y luego caminaban los dos dos kilómetros que llevan hasta la playa. Se detenían cada 24 metros para tomar las coordenadas y clasificaban los residuos en reciclables o basura.

Con esa información elaboraron mapas, los cuales evidenciaron los lugares de mayor contaminación y el tipo de residuo que predominaba. Así se percataron que en la comunidad abundaban los residuos plásticos, las envolturas de alimentos, los vidrios y las latas de aluminio. Es más, detectaron un sitio donde predominaban las colillas de cigarro (una colilla puede contaminar dos litros de agua).

“Eso nos permitió ir a los comercios a hablar con los dueños de los bares, hoteles, restaurantes… Viendo los mapas fueron tomando conciencia, incluso donaron dinero y mano de obra para colocar recipientes de reciclaje y basureros por toda la comunidad”, comentó Tania Calderón, vecina y propietaria del hotel Bahía Azul.

Posterior a este esfuerzo, los vecinos repitieron el monitoreo para comparar y, felizmente, constataron una disminución de los residuos en las calles. Incluso, y según Calderón, en algunos lugares se logró una reducción del 80%.

“La gente, que antes nos veía como los ‘junta basuras’, empezó a acercarse y preguntar. De esta manera fuimos explicándoles cómo disponer adecuadamente de los residuos, cómo reutilizar y cómo reciclar. La municipalidad también ayudó y ahora el camión del reciclaje pasa una vez al mes”, destacó la empresaria.

Sin embargo, los esfuerzos aún no eran suficientes. Si bien los vecinos eran conscientes y colaboraban, los turistas seguían siendo una fuente de generación de residuos. Por ello se lanzó la iniciativa Bahía Ballena Libre de Plástico, con el fin de disminuir la oferta de este material que, lamentablemente, termina contaminando calles, ríos, playas y ecosistemas marinos debido a su mala disposición.

Gran cantidad de desechos fueron recogidos.

De esta manera, los negocios de la comunidad fueron eliminando el plástico de un solo uso -como pajillas, renovadores de café, vajillas y bolsas, entre otros- en su día a día. Los operadores turísticos, que se dedican a llevar personas a observar delfines y ballenas, cambiaron las botellas desechables por bidones de agua con los cuales rellenan vasos. Es más, motivan a los turistas a llevar su propia botella reutilizable.

Tanto personas como hoteles, restaurantes, operadores turísticos, instituciones y organizaciones firmaron una carta de compromiso con la iniciativa y algunos comercios incluso exhiben distintivos que informan al cliente que ese lugar optó por rechazar y reducir el plástico de un solo uso.

“Nosotros, en el hotel, hemos logrado disminuir en un 90% el plástico. Nos es difícil llegar al 100% porque mucha de las cosas que necesitamos comprar vienen en plástico a falta de una opción a granel. En el restaurante, por ejemplo, tenemos pajillas de acero inoxidable. Eliminamos los paquetes de mayonesa y salsa de tomate, ahora preferimos rellenar botellas. Se quitaron del todo los removedores de café… y así poco a poco hemos cambiado”, relató Calderón.

Con el fin de brindar opciones que sustituyan el plástico de un solo uso, todos los miércoles, se realiza un mercado de productos sostenibles en el salón comunal. Allí, la iniciativa tiene un stand con fines de educación ambiental y venta de productos como pajillas de acero inoxidable y botellas de aluminio.

El espíritu ecológico ha contagiado a todos. Los vendedores de pipas se han sumado a la iniciativa y sustituyeron las pajillas plásticas por biodegradables.

Sin embargo, aún falta una pieza por sumar: los turistas. Por ello, los vecinos y organizaciones de Osa piden a los visitantes que se unan a los esfuerzos por mejorar el manejo de residuos en el cantón.

Guido

Comunicador, especialista comunicación estratégica, comunity managaer, fotoperiodista de viajes, autor del libro "Más allá de los destinos".

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