¿Trujillo, una ciudad resiliente? (I)

(TRUJILLO, PERÚ). Esta semana, el turístico balneario de Huanchaco fue golpeado por fuertes maretazos que destruyeron parte del malecón Víctor Larco. Este hecho nos tare a la memoria que los últimos años, la franja costera de la provincia de Trujillo (La Libertad, Perú) ha sufrido los mismos embates, afectando también a las playas Las Delicias y Buenos Aires. En este último hay casos de familias que se están convirtiendo en migrantes ecológicos.

Varios especialistas coinciden en que la causa radica en la construcción del muelle en Puerto Salaverry en 1960, situación que se agudiza con el paulatino incremento del nivel del mar, a consecuencia del Cambio Climático.

La solución ha sido asumida por el Gobierno Nacional, en coordinación con los Gobiernos Regional y locales de los distritos afectados (Moche, Víctor Larco y Huanchaco). Esto permitió estudios técnicos de especialistas nacionales, españoles y holandeses, a partir de los cuales está a punto de ponerse en marcha un proyecto de recuperación de la franja costera, aunque con una perspectiva demasiado focalizada, sin una visión de largo plazo e integral.

Esta circunstancia nos plantea la interrogante: ¿la provincia de Trujillo puede ser una ciudad resiliente? Claro que sí y sería el gran acierto del Bicentenario que las autoridades que están a punto de asumir sus funciones este 2019 convoquen equipos multidisciplinarios, que comprendan a sus funcionarios, colegios profesionales y universidades; inclusive crear un organismo ad hoc orientado a construir una urbe capaz de enfrentar los distintos desafíos que trae el cambio climático, pero también los cotidianos: violencia (en todas sus manifestaciones), ordenamiento urbano, transitabilidad, educación, desarrollo, etc.

¿Qué es una ciudad resiliente?

Consiste en aquella que tiene la capacidad para prepararse, resistir y recuperarse frente a una crisis de cualquier naturaleza. Para ONU-Habitat, “una ciudad resistente evalúa, planifica y actúa para prepararse y responder a todos los riesgos, repentinos y de inicio lento, esperados e inesperados”. Este concepto se enmarca en el 11 Objetivo del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidades (Comunidades y Ciudades Sostenibles).

En el mundo hay más de 100 ciudades que ya han optado por este camino. En Latinoamérica, Medellín (Colombia) se ha convertido en el referente más notorio, con varios proyectos reconocidos internacionalmente.

Esta visión cuenta con respaldo de la cooperación técnica internacional, como el nuevo Programa de Ciudades Recipientes (CRP), respaldado por el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR) que ayudará a los Gobiernos de las ciudades a generar resiliencia frente a los riesgos relacionados con el clima y los desastres, poniéndolos en contacto con fuentes dispuestas a proveer el financiamiento requerido, como el Grupo del Banco Mundial (GBM) que lanzó su nuevo Programa de Ciudades Resilientes (CRP), respaldado por el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR) y que ayudará a los Gobiernos de las ciudades a generar resiliencia frente a los riesgos relacionados con el clima y de los desastres, poniéndolos en contacto con fuentes dispuestas a proveer el financiamiento requerido. (Por. Guido Sánchez Santur)

Guido

Comunicador, especialista comunicación estratégica, comunity managaer, fotoperiodista de viajes, autor del libro "Más allá de los destinos".

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