Rally Dakar: Una competencia medioambientalmente responsable

Después de cinco años la competencia más extrema del mundo el Dakar pisó suelo peruano nuevamente, y esta fiesta reunió a todos los amantes de la aventura, deportes extremos, autos y familias en general.

Es importante destacar el trabajo que tanto el Gobierno Peruano así como la organización de la competencia han realizado por más de un año con una única finalidad: hacer de esta una celebración inolvidable y en armonía con el medio ambiente y el patrimonio nacional.

Entre las acciones que se han tomado en consideración, siendo probablemente las más valiosas, ya que representan un legado para el país, están la construcción de paneles e hitos informativos permanentes, la cual ha sido realizada en constante coordinación con el Ministerio Cultura y Ambiente.

Son 125 en total y han supuesto una inversión que supera los US$185 mil. El objetivo de estas estructuras es delimitar las áreas naturales así como los sitios arqueológicos protegidos y que los espectadores pudiesen llegar a las zonas previstas para disfrutar de la carrera sin poner en jaque espacios que forman parte de nuestro patrimonio.

LIMPIEZA Y MEDIO AMBIENTE

Por otro lado se ha contado con la presencia de 250 miembros de Ecoplayas quienes han trabajado en la limpieza de las zonas de espectadores durante y después del paso de la carrera.

Además, durante las diferentes etapas, una caravana con 40 vehículos de la organización han patrullado la zona, asegurando así el respeto y protección de las zonas arqueológicas protegidas y monumentos que se encuentren próximos al recorrido. De esta manera se evitó que vehículos o personas accedan a zonas fuera del área permitida.

COMPENSA LAS EMISIONES DE CO2

El Dakar 2018 será la octava edición en la que se ponga en marcha la iniciativa Greenoxx, que consiste en compensar las emisiones de CO2 que estén ligadas a los viajes de reconocimiento de la organización, a los competidores, a los transportes y a los equipos de logística que engloba el Rally Dakar.

Para ello se han invertido alrededor de US$ 100 mil, destinados a proteger 100.000 hectáreas de selva amazónica. La salvaguardia de este ecosistema, situado en la región del Corredor Ecológico Vilcabamba – Amboró, es la labor a la que dedica su empeño desde el año 2010, el proyecto Madre de Dios, que defiende además el hábitat de 35 especies animales y vegetales amenazadas, respetando a las comunidades indígenas del territorio y ayudándolas en su desarrollo.

Un compromiso que el Dakar firma con los tres países anfitriones de esta edición: Perú, Argentina y Bolivia. Poder atravesar sus dunas y sus impresionantes escenarios naturales es un privilegio, pero también una responsabilidad: la de intentar dejar siempre el menor impacto ecológico posible en sus territorios.

Cabe destacar que el Rally Dakar 2018 congrego, a lo largo de su recorrido a más de 4 millones de espectadores. Solo en la largada de Lima, Perú se vio cerca de 1 millón de personas, entre competidores, organizadores y espectadores.

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