La leyenda del Cerro de los Siete colores

PURMAMARCA, BUENOS AIRES. Uno de los atractivos más conocidos en el noroeste Argentino es “El cerro de los siete colores”. Formación rocosa que muestra siete colores en su superficie debido a la alta concentración de distintos minerales en la tierra que logra que el cerro se vea como si fuese una torta con diferentes estratificaciones. Su combinación de colores deleitan a más de uno.

En el pasado, este fue un cerro común, sin colores. Esto, le pareció muy aburrido a los niños de Purmamarca, por ello le dijeron a sus padres que tenían que hacer algo para convertir estos cerros apagados en maravillas coloridas. Lamentablemente los padres no hicieron nada para que la situación cambiará y dejaron a los cerros de la misma manera como los encontraron.

Pero, como la unión hace la fuerza. Los niños de Purmamarca decidieron dar vida a los cerros, es así que juntaron todos los colores que encontraron y cada noche subían a los cerros a pintarlos, está acción se repitió por siete noches.

Los niños pintaron tanto hasta lograr el marco ideal y así el cerro les pareció perfecto. Después de las siete noches los padres de los niños se dieron cuenta que los niños estaban desaparecidos. Decidieron entonces salir a buscarlos. Cuando ya no sabían, en donde buscar, se acordaron de lo que los niños habían dicho. Estaban todos juntos cerca de la iglesia del pueblo y levantaron la vista al cerro. En ese instante les saltaba el corazón de la alegría. No podían creer lo que estaban viendo. En siete colores el cerro estaba pintado y bajando el mismo se veían todos los niños del pueblo, bañados en pintura, corriendo, riendo y llenos de felicidad.

Desde ese día se festeja cada año el día de los siete colores en el pueblo de Purmamarca. No cabe duda que “El cerro de los siete colores” es una de las mayores atracciones turísticas del norte argentino.

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