Una tradición que trasciende en Ecuador

Por: Katherine Jiménez Cajas

Fotografía: Carlos Zurita M.

Marcada con un origen prehispánico, el Día de los Difuntos en Ecuador tiene connotaciones indígenas y mestizas de acuerdo a cada grupo étnico, desarrollando sus propias ceremonias y que generalmente se la conoce como el día de los “Finados”.

Esta celebración ha trascendido de generación en generación desde tiempos inmemoriales, lo que resulta en una mezcla de tradiciones y leyendas que hacen de este día uno de los más importantes para las familias ecuatorianas, puesto que es el momento del reencuentro para sentir el calor de hogar, las visitas a los amigos o a sus difuntos y sobre todo para mantener viva la costumbre ancestral de elaborar los platillos propios de la época.

Muy temprano a la madrugada del 2 de noviembre las familias se reúnen para “amasar” sus “guaguas de pan” que simboliza al ser querido muerto; son unos panes de trigo con forma humana (niña o niño) y adornos de colores que comúnmente se hace en horno de leña y generan el interés de todos para ver quién hace la “guagua” más bonita. Este pan es acompañado de una deliciosa bebida llamada “colada morada” que se compone de frutas silvestres, especias y harina de maíz negro, cuya cocción antiguamente se la realizaba en una vasija de barro para que se concentre el sabor de los ingredientes. Todo esto forma parte de la gastronomía ancestral ecuatoriana ya que las familias dejaban esta preparación en las tumbas de sus seres queridos para alimentarles y recordar que aún siguen vivos en sus corazones.

Actualmente en el sector rural de la serranía ecuatoriana las familias cocinan los granos que generosamente les da la tierra y comen junto con sus muertos en los cementerios, mediante un ceremonial íntimo en donde asignan un plato de comida con el nombre del fallecido y lo dejan ahí hasta el otro día por si viene a comer.

Del mismo modo muy temprano la gente va a los cementerios a arreglar las tumbas de sus muertos, es decir a dar mantenimiento y a colocar flores, que por cierto son las más hermosas, siendo ésta una manifestación de la fe y del amor de los familiares que aún se quedan en este mundo. Es un día muy próspero para quienes se dedican a pintar, a esculpir o a tallar las lápidas, pues todos quieren que el lugar se vea hermoso para recibir a todos los familiares que muchas veces viajan desde grandes distancias para rezar por los suyos.

Como parte del simbolismo de esta celebración se pueden observar distintos modos de rezos, cantos y otras manifestaciones, como por ejemplo el responso con campana que de acuerdo al testimonio de los antiguos esto quiere decir que la persona que reza por el alma del difunto le hace un llamado para que venga a celebrar ese día junto a los vivos. Mientras dura el responso, la persona que reza tintinea la campana de manera permanente sin dejar de hacerlo y expresa su anhelo de revivir los recuerdos del ser querido. Esta tradición se observa ya muy poco en las comunidades rurales.

Otra expresión de cariño y amor por los difuntos son las serenatas con yaravíes cuyo significado implica un canto para los muertos con temas tristes que por lo general denotan despedida y dolor, como por ejemplo en la letra de un conocido yaraví ecuatoriano:

DE ESTA TIERRA YA ME VOY

De esta tierra ya me voy,

a esta tierra he de volver,

ay amor, ay dolor

a esta tierra he de volver.

Porque tengo que pagar,

gratitud de una mujer,

ay amor, ay dolor,

gratitud de una mujer.

Una vez que ya me voy,

de ti despedirme quiero,

ay amor, ay dolor

de ti despedirme quiero.

Porque llevo la esperanza,

de volver si no me muero,

ay amor, ay dolor,

de volver si vivo estoy.

No lloren ojos bonitos,

no llores porque me voy,

porque llevo la esperanza,

de volver si vivo estoy.

De este modo, la celebración de los finados se convierte en una de las más importantes y trascendentales del Ecuador, es parte de las costumbres de las familias sea en la ciudad o en el campo, en las casas más adineradas o en las más pobres; el sentimiento por sus difuntos se unifica al manifestar todas las expresiones de cariño que se convierten en el alma de los pueblos.

GLOSARIO:

FINADOS: Las tradiciones del “Dia de los Difuntos o Finados” se remonta al S.XVI, cuando los indígenas recordaban a los muertos con algunas prácticas sociales y religiosas. Las ceremonias llamadas “Ayamarcha”, se celebraban en el mes de octubre mediante cantos fúnebres y la preparación de comidas especiales hechas con maíz negro. (Tomado del Proyecto Inti, Quito-Ecuador).

AMASAR: Mover y presionar repetidamente una o más sustancias sólidas con un líquido hasta que se forma una masa homogénea, compacta y blanda.

GUAGUAS: Guagua en quichua (Ecuador) es niño pequeño, infante o bebe, que es la representación usual de estas figuras de masa de harina cocida o pan.

RESPONSO: Última oración de la liturgia de difuntos que se reza por la persona que ha muerto.

TINTINEAR: Producir un sonido agudo, suave y repetido una campanilla o, en general, un metal o un cristal.

YARAVÍ: Etimologicamente el yaravi, según M. Cuneo y D’Harcourt yaraví se compone de aya-aru-hui; aya significa difunto y aru significa hablar, por lo que yaraví significa el canto que habla de los muertos. Por esta razón los yaravíes son interpretados en funerales como despedida al difunto.

 

Cementerio de Poaló en la Sierra Central del Ecuador. Provincia de Cotopaxi. FOTO: Carlos Zurita M. FOTOTURISMO ECUADOR

Cementerio de Poaló en la Sierra Central del Ecuador. Provincia de Cotopaxi.
FOTO: Carlos Zurita M. FOTOTURISMO ECUADOR

 

 

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katito

Ecoturista apasionada por el periodismo. Reportera ecuatoriana freelance y animadora infantil en mis tiempos libres. Relacionadora pública y Asistente Gerencial.

One Comment

  • David

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